Pantallas LED
al aire libre en casa

Ver un partido en el jardín o proyectar cine en el porche es una petición cada vez más habitual. La duda de fondo siempre es la misma: si vale cualquier pantalla puesta fuera. No vale, y por dos motivos concretos.

Los dos motivos por los que una pantalla de salón no sirve fuera

El brillo. Dentro de casa basta con unos cientos de nits porque se compite con luz artificial. Al aire libre se compite con el cielo: a pleno día hace falta gama de exterior, del orden de miles de nits, o la imagen se lava y no se distingue el contenido.

La intemperie. Lluvia, humedad, polvo e insectos. Una pantalla de exterior lleva protección IP declarada —habitualmente IP65 o IP66 por la cara frontal— y sellado en la trasera. Una de interior puesta fuera aguanta una temporada buena y falla en el primer otoño.

Qué mirar antes de decidir

FactorQué tener en cuenta
Orientación al solUna pantalla mirando al sur recibe sol directo buena parte del día y necesita más brillo. Bajo porche cubierto o en orientación norte, el requisito baja bastante.
Uso diurno o nocturnoSi el uso real es de noche —cine de verano, partidos— el brillo deja de mandar. De hecho, de noche el exceso deslumbra: la pantalla debe poder atenuarse.
VientoAl aire libre el anclaje se calcula con la carga de viento, no solo con el peso. Es lo que decide la estructura en una pantalla exenta o en una pérgola.
Distancia de visiónEn un jardín se mira desde varios metros, así que suele bastar un pitch amplio — que además cuesta menos. En una terraza pequeña se mira de cerca y hace falta pitch más fino.
Electricidad a la intemperieCuadro y canalizaciones estancos, y protección diferencial propia. Es instalación eléctrica de exterior, con sus requisitos.
InviernoSi va a estar meses sin usarse conviene prever cómo se protege o se desmonta, sobre todo en zonas de heladas o de salitre.

Cuándo NO hace falta una pantalla LED

El error más común

Comprar por diagonal, como se compra un televisor. Al aire libre lo que decide si se ve o no es el brillo y la orientación, no las pulgadas. Una pantalla enorme y poco brillante al sol se ve peor que una más pequeña y adecuada.

Para una terraza pequeña, con uso sobre todo nocturno y una diagonal de televisor convencional, un televisor de exterior resuelve mejor y por mucho menos dinero. El LED empieza a tener sentido cuando se quiere una superficie grande, cuando hay sol directo, o cuando la pantalla tiene que integrarse en la arquitectura y no parecer un aparato colgado.

Sobre el sonido

Al aire libre el sonido se dispersa y no hay paredes que reflejen, así que lo que dentro de casa sonaba suficiente fuera se queda corto. Conviene dimensionar el audio junto con la pantalla y no después, sobre todo si hay vecinos cerca: más potencia bien orientada molesta menos que un equipo pequeño forzado al máximo.

Dudas frecuentes

Preguntas
que quedan

¿Se ve una pantalla LED con el sol dando directamente?

Sí, si es de gama exterior. A pleno sol se trabaja en miles de nits, frente a los cientos que basta en interior. Una pantalla de interior colocada al aire libre se lava y el contenido deja de distinguirse. Si el uso previsto es solo nocturno, el requisito de brillo baja mucho y el proyecto se abarata.

¿Aguanta la lluvia una pantalla LED de jardín?

Las de exterior sí: llevan protección IP declarada, habitualmente IP65 o IP66 en la cara frontal, con la trasera sellada. Hay que comprobar que la ficha declare el grado por ambas caras y que la instalación eléctrica sea de exterior, con canalización estanca y protección diferencial propia.

¿Qué es mejor para una terraza: un televisor de exterior o una pantalla LED?

Para una terraza pequeña con uso principalmente nocturno, un televisor de exterior es más sensato y bastante más barato. La pantalla LED compensa cuando se busca una superficie grande, cuando hay sol directo, o cuando tiene que integrarse en la arquitectura en lugar de parecer un aparato colgado.

¿Cuánto consume una pantalla LED en el jardín?

Depende del brillo al que trabaje y del contenido. El dato de catálogo es el consumo máximo, a blanco pleno y brillo máximo, que en uso normal casi nunca se alcanza: el consumo medio de una serie de exterior está en el entorno de la mitad o menos de ese pico. De noche, con el brillo atenuado, baja mucho más.

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