Cuánto cuesta
una pantalla LED

No damos precios de catálogo, y aquí explicamos por qué. Lo que sí podemos decir es qué mueve el presupuesto, qué partidas se olvidan siempre y en qué se diferencian dos ofertas que parecen iguales.

Por qué no publicamos precios

Porque un precio por metro cuadrado sin proyecto detrás no significa nada. La misma superficie puede costar el triple según el pitch, el brillo, si va en interior o a la intemperie, y sobre todo según qué haga falta para colgarla.

Un número que luego no se sostiene es peor que no dar ninguno: obliga a una conversación incómoda más adelante y deja al cliente con una expectativa falsa mientras compara.

Lo que sí se puede calcular con datos públicos es lo que cuesta tener la pantalla: el consumo eléctrico a cinco años y el reparto de las partidas del presupuesto. Está en la calculadora de coste de propiedad, sin registro y con las preguntas que conviene hacer antes de firmar —a nosotros también—.

Qué mueve el presupuesto, por orden

  • El pitch. Es lo que más pesa. Bajar de P4 a P2.5 en la misma superficie puede duplicar el coste del material.
  • La superficie. Obvio, pero no lineal: a partir de cierto tamaño entran en juego el procesado de señal y la redundancia.
  • Interior o exterior. La protección contra agua y polvo, el brillo alto y la disipación encarecen el mismo metro cuadrado.
  • La estructura. Colgar de un forjado existente no cuesta lo mismo que fabricar un soporte a medida o reforzar una fachada.
  • El acceso para mantenimiento. Si no se puede llegar por detrás hace falta mantenimiento frontal, que es más caro de origen y mucho más barato a los cinco años.

Las partidas que se olvidan siempre

  • Estructura y anclajes. A veces la pantalla viene sola y el soporte es «obra del cliente».
  • Instalación eléctrica. Llevar la potencia hasta la pantalla, con su protección y su cuadro.
  • Procesado y control. El sistema que gestiona el contenido y conmuta las fuentes.
  • Puesta en marcha y calibración. Una pantalla sin calibrar tiene módulos con tonos distintos y se nota.
  • Formación. Si nadie sabe cambiar el contenido, la pantalla acaba mostrando lo mismo un año entero.
  • Mantenimiento y repuestos. Qué pasa cuando falle un módulo, cuánto se tarda y quién lo paga.

El presupuesto barato suele ser el incompleto

Cuando dos ofertas se separan mucho, casi nunca es por el precio del material: es porque una incluye cosas que la otra deja fuera y aparecen después, cuando ya no hay alternativa.

El coste que no aparece en ningún presupuesto

Es el de la pantalla apagada. Una instalación en la que un módulo averiado tarda dos meses en repararse —porque hay que pedirlo a fábrica al otro lado del mundo, esperar el envío y encontrar quién lo instale— cuesta mucho más que la diferencia entre dos ofertas.

Es la razón de que en SISTASA la garantía la demos nosotros y no el fabricante, tengamos stock propio de repuestos y los técnicos estén en plantilla en los once países donde operamos. No es un argumento de venta: es la partida que no se ve en la hoja de cálculo y decide el coste real a cinco años.

Cómo comparar dos ofertas

  • Mira el pitch y el brillo antes que el precio. Si no coinciden, no son comparables.
  • Pregunta qué incluye exactamente: estructura, eléctrica, calibración y formación.
  • Pregunta quién responde de la garantía, y en cuánto tiempo. «Garantía del fabricante» y «garantía del instalador» no son lo mismo.
  • Pregunta si hay stock de repuestos del mismo lote y dónde está.
  • Pregunta quién viene si falla, y desde dónde.

Cuándo compensa y cuándo no

Si la pantalla sustituye un gasto recurrente —cartelería impresa que hay que diseñar, imprimir, repartir y colocar cada semana— el cálculo es directo y suele salir a favor en poco tiempo.

Si es un soporte publicitario que se alquila a terceros, entra en la cuenta el precio del espacio en esa ubicación concreta.

Y si es una tienda única con cartelería estable que cambia dos veces al año, puede que no compense. Lo diremos.

Dudas frecuentes

Preguntas
que quedan

¿Cuánto cuesta el metro cuadrado de pantalla LED?

Depende sobre todo del pitch y de si va en interior o exterior: el mismo metro cuadrado puede multiplicar su precio por tres entre un P10 de exterior y un P1.5 de interior. Por eso preferimos hacer el número con el proyecto delante en lugar de publicar una tarifa que luego no se sostiene.

¿Sale más barato comprar directamente al fabricante?

El día de la compra, sí. El problema llega cuando falla un módulo y hay que abrir una reclamación al otro lado del mundo, esperar el envío y encontrar quién lo instale. La diferencia de precio se la come el primer incidente.

¿Hay opción de alquiler en lugar de compra?

Sí, y para eventos puntuales suele ser lo razonable: no hay que almacenar, transportar ni mantener nada. A partir de cierto número de eventos al año la compra empieza a compensar, y ese número lo calculamos con el calendario real de cada cliente.

¿Cuánto cuesta mantener una pantalla LED?

Poco en consumibles y bastante en disponibilidad. Lo que hay que presupuestar no es la pieza: es tener repuestos del mismo lote y a alguien que venga a cambiarlos. Sin eso, una pantalla de cinco años puede quedar inservible por un módulo que ya no se fabrica.

Pruébalo con tus medidas.

El simulador calcula el pitch según la distancia real de tu espacio y dibuja la pantalla a escala. Sin pedir datos de contacto.