Supermercados y alimentación

La oferta cambia
y la pantalla ya está

Comunica promociones al instante, destaca nuevos productos y capta la atención justo donde se decide la compra. Sin reimprimir cartelería cada semana ni repartirla tienda por tienda.

Supermercados y alimentación

Lo que gana
una tienda de alimentación

Aquí el margen es estrecho y la promoción cambia constantemente. Lo que importa no es el impacto visual: es cuánto cuesta mantener la comunicación al día.

Se acaba el coste de imprimir cada semana

Cartel impreso significa diseñar, imprimir, repartir a cada tienda, colocar y retirar. Cada semana. Una pantalla hace lo mismo desde un navegador y en todas las tiendas a la vez.

Precio actualizado al momento

Cambia un proveedor o entra una promoción de última hora y está en pantalla en minutos. Sin pegatinas encima del precio viejo ni carteles que ya no valen colgados tres días más.

Empuja lo que hay que dar salida

Producto fresco con fecha corta, exceso de stock, la marca propia. Puedes destacar hoy lo que interesa hoy y cambiarlo mañana si no funciona.

Capta en el pasillo, no solo en la entrada

Una pantalla en cabecera de góndola o sobre la sección influye justo donde se decide qué se echa al carro.

Aguanta el horario de tienda

Doce o catorce horas al día, todos los días del año. Es uso continuo y la electrónica se dimensiona para eso, no para encenderse a ratos.

Reparable sin cerrar la sección

Mantenimiento frontal y stock propio de repuestos. Una pantalla apagada en la sección de ofertas es una queja diaria de la gerencia de tienda.

Promociones al instante
Preguntas frecuentes

Lo que pregunta
una cadena de alimentación

¿Compensa frente a seguir imprimiendo carteles?

El cálculo es directo y lo hacemos con vuestros números: lo que cuesta diseñar, imprimir, repartir a cada tienda, colocar y retirar una campaña, multiplicado por las campañas del año y por el número de tiendas. En una cadena con promoción semanal el coste recurrente es alto y se ve enseguida. En una tienda única con cartelería estable, puede que no compense — y lo diremos.

¿Se puede cambiar el precio en todas las tiendas a la vez?

Sí, desde un navegador y en minutos. Se programa por franjas y por grupo de tiendas, así que una promoción de última hora o un cambio de proveedor entra en pantalla el mismo día. Sin pegatinas encima del precio viejo ni carteles caducados colgados tres días más.

¿Dónde conviene ponerlas?

Donde se decide la compra, que no es la entrada: cabecera de góndola, sobre la sección y en la zona de cajas. Una pantalla grande en el escaparate llama la atención de quien pasa; una pantalla en el pasillo cambia lo que se echa al carro. Suelen hacer falta las dos cosas y son formatos distintos.

¿Aguanta catorce horas al día todo el año?

Está dimensionada para eso. Es uso continuo, no intensivo, y lo que importa es la disipación de calor del cerramiento — sobre todo si va cerca de un mural de frío, donde hay condensación. Se resuelve en el proyecto.

¿Y si se estropea una en mitad de la campaña?

Mantenimiento frontal para sustituir el módulo sin desmontar la instalación ni cerrar la sección, stock propio de repuestos y técnicos en plantilla. Una pantalla apagada en la sección de ofertas es una queja diaria de la gerencia de tienda.

¿Podemos empezar por una tienda y ver qué tal?

Es lo que recomendamos cuando hay muchas tiendas: una piloto, con medición de qué pasa antes y después, y luego se decide el despliegue con datos propios en lugar de con una promesa nuestra.

Cuéntanos cuántas tiendas y qué comunicas.

Con eso proponemos formato, ubicación y cómo se gestiona el contenido en remoto para toda la cadena. Y si tiene sentido empezar por una tienda piloto, lo decimos.