Menos preguntas
en el mostrador
Hospitales, clínicas y centros de salud. Aquí una pantalla no decora: ordena el flujo de gente, reduce la incertidumbre de quien espera y libera al personal de repetir la misma información cien veces al día.
Lo que cambia
en un centro sanitario
Un entorno sanitario tiene exigencias que no aparecen en un catálogo comercial: higiene, silencio, funcionamiento sin interrupciones y protección de datos del paciente.
Turnos y llamada a consulta
El paciente ve su turno y a qué consulta pasar sin preguntar en recepción. Es la aplicación que más carga administrativa quita, y la que más reduce la sensación de espera.
Sin nombres a la vista
Los datos del paciente están protegidos por normativa. Se trabaja con códigos o iniciales, nunca con nombre completo en una pantalla pública. Lo definimos con vuestro responsable de protección de datos antes de instalar.
Señalización exterior en urgencias
Un tótem LED en la entrada indicando dónde está urgencias y dónde consultas evita que alguien dé vueltas con el coche en el peor momento. Con brillo para verse de día y de noche, y estanqueidad para estar a la intemperie todo el año.
Centros de salud y atención primaria
Un centro de salud reparte gente entre medicina de familia, enfermería, pediatría y extracciones, cada una con su horario y su planta. Una pantalla en la entrada resuelve la pregunta que todo el mundo hace en el mostrador —a dónde voy y cuándo me toca— y se actualiza sola cuando cambia el cuadro de consultas.
Farmacias: promoción y consejo de salud
Una tira LED sobre el mostrador alterna promociones, campañas de temporada y consejo sanitario. Cambia sola por franjas y evita el cartel impreso que se queda desactualizado.
Silenciosa y sin parpadeo
En una sala de espera un ventilador se oye. Y una pantalla con refresco bajo cansa la vista de quien lleva media hora mirándola. Disipación pasiva y refresco alto no son un extra aquí.
Superficie que se puede limpiar
Un entorno sanitario se desinfecta a diario. El acabado y el marco tienen que aguantar producto de limpieza sin degradarse ni acumular suciedad en juntas.
Funcionamiento continuo, urgencias incluidas
Un centro no cierra. La pantalla trabaja las mismas horas que el hospital, así que se dimensiona con electrónica de uso continuo y no de consumo.
Reparable sin cerrar la planta
Mantenimiento frontal, técnicos en plantilla y stock propio de repuestos. Una pantalla de turnos apagada en urgencias genera un problema real el mismo día.
Lo que pregunta
un centro sanitario
¿Se puede limpiar y desinfectar?
La superficie de la pantalla sí, con los productos habituales de limpieza de superficies. Lo que hay que resolver en el proyecto es el cerramiento: sin ranuras donde se acumule suciedad y con el equipo accesible para mantenimiento sin desmontar medio panel. En un entorno sanitario eso pesa más que cualquier especificación de la ficha técnica.
¿Interfiere con el equipamiento médico?
En zonas de público —recepción, salas de espera, pasillos— no hay problema: es equipamiento eléctrico convencional con marcado CE. En áreas con equipos sensibles o de imagen, la ubicación y el apantallamiento se estudian con el servicio de electromedicina del centro antes de instalar nada. Es una conversación que hay que tener al principio, no al final.
¿Sirve para gestionar turnos y llamada de pacientes?
Sí, y es el uso que más se pide: la pantalla muestra el turno y la consulta, y el contenido lo alimenta el sistema que ya tenga el centro. Nos integramos con lo que hay en lugar de obligar a cambiarlo. Bien resuelto, baja el ruido de la sala de espera y las preguntas en mostrador.
¿Cansa la vista en una sala de espera?
No si se regula el brillo. Una pantalla a plena potencia en interior molesta —y en una sala de espera la gente pasa mucho rato mirando— así que se ajusta al nivel de luz ambiente con regulación automática. También importa el contenido: información legible y tranquila, no publicidad parpadeando.
¿Se puede instalar sin interrumpir la actividad?
Se planifica con el centro por fases y en franjas de menor actividad. En un hospital no se puede cerrar una zona de urgencias ni una consulta durante días, y eso condiciona el montaje más que el producto. Lo miramos en la visita técnica.
¿Y el mantenimiento? No podemos tener una pantalla apagada.
Mantenimiento frontal, para poder sustituir un módulo sin acceder por detrás ni desmontar la instalación, stock propio de repuestos y técnicos en plantilla. Una pantalla de turnos apagada genera cola en mostrador el mismo día.
Cuéntanos el flujo de pacientes.
Dónde esperan, cómo se les llama y qué información necesitan ver. Con eso proponemos ubicación, tamaño e integración con vuestro sistema de citas.