Cuando apagada
también cuenta
Pantallas LED para viviendas: el salón de una casa, el porche de una masía, la terraza de un ático o el jardín de un chalet. La diferencia con una pantalla convencional no está encendida: está apagada, cuando tiene que parecer parte del material de la casa y no un rectángulo negro en el salón.
Lo que cambia
en una vivienda
Aquí el interlocutor suele ser el interiorista o el propietario, no un técnico. Y la conversación no es de especificaciones: es de acabado. Cada casa es distinta —un salón de obra nueva no tiene nada que ver con la pared de piedra de una masía— y eso decide el montaje entero.
Se integra en el material
La superficie texturizada permite que la pantalla forme parte del revestimiento en lugar de interrumpirlo. Es lo que hace viable poner una pantalla grande en un salón cuidado.
Discreta cuando está apagada
En una vivienda la pantalla está apagada la mayor parte del tiempo. Si en ese estado desentona, el proyecto ha fallado por bonito que se vea encendido.
Diseñada con el interiorista
Nuestros arquitectos audiovisuales trabajan sobre el proyecto de interiorismo: dimensión, posición, acabado y cómo se resuelve el cableado y la ventilación sin romper nada.
Silenciosa
En un salón, un ventilador se oye. La disipación pasiva no es un detalle técnico aquí: es un requisito de convivencia.
También en terraza, porche y jardín
Al aire libre cambia todo: hace falta protección IP contra lluvia y polvo, y brillo suficiente para que a mediodía se siga viendo. Un televisor de salón puesto fuera dura una temporada.
La pared tiene que aguantarla
Una pantalla ronda los 30 kg por metro cuadrado. En tabique de pladur o en piedra de masía no se cuelga igual que en un muro de carga: la estructura se calcula antes, no se improvisa el día del montaje.
Con el sonido a la altura
Audio integrado y dimensionado para la estancia, no altavoces añadidos después, en el mismo proyecto.
Mantenimiento discreto
Acceso previsto desde el diseño para no tener que abrir un tabique el día que haya que sustituir algo. Y garantía asumida por nosotros.
Lo que pregunta
quien vive en la casa
¿Qué se ve cuando está apagada?
Es la pregunta que decide en una vivienda, y la que casi nadie hace a tiempo. Una pantalla convencional apagada es un rectángulo negro brillante que refleja el salón. Con acabado texturizado y montaje enrasado, apagada lee como parte del paramento. Hay que decidirlo antes de comprar: después ya no se cambia.
¿Hace ruido?
Las instalaciones de interior de esta gama se resuelven con disipación pasiva, sin ventiladores. Donde el equipo de control sí necesita ventilación, se aleja de la sala y se trata acústicamente. Un zumbido de fondo constante en un salón arruina cualquier instalación por buena que sea la imagen.
¿Se puede integrar en el proyecto de interiorismo?
Es la forma correcta de hacerlo. Si hay interiorista o arquitecto, hablamos con ellos directamente: nuestros arquitectos audiovisuales están en plantilla y trabajan sobre el plano. La pantalla se resuelve como una superficie más del proyecto, con su hueco, su acceso de mantenimiento y su paso de instalaciones previstos.
¿Necesita mantenimiento y quién lo hace?
Poco, pero necesita acceso: hay que reservar en el proyecto la forma de llegar a la electrónica sin abrir un tabique. Del mantenimiento nos ocupamos nosotros, con técnicos en plantilla y stock propio de repuestos. Es lo que evita que a los cinco años una instalación cara quede inservible por un módulo que ya no se fabrica.
¿Cuánto consume tenerla encendida?
Menos de lo que se supone, porque el consumo depende del contenido: una superficie mostrando una imagen oscura consume una fracción de su máximo. El dato de catálogo es el pico a blanco pleno, que en uso doméstico no se alcanza casi nunca. Damos la estimación con el uso real previsto.
¿Se puede ver antes de decidir?
Sí, y en este tipo de proyecto lo recomendamos: la diferencia entre un acabado y otro no se aprecia en una ficha técnica. One Center, nuestro showroom, es el mayor de Centroamérica y está pensado exactamente para eso.
¿Se puede poner una pantalla LED en el jardín o la terraza?
Sí, pero no vale una de interior. A la intemperie hacen falta dos cosas que una pantalla de salón no tiene: protección IP frente a lluvia y polvo, y brillo suficiente para competir con la luz del sol —al aire libre se trabaja en miles de nits, no en los cientos que basta en un salón—. También cambia el anclaje, porque entra el viento en el cálculo. Un televisor de exterior es otra cosa y para superficies grandes se queda corto.
¿Se puede instalar en una masía o en una casa antigua?
Sí, y es de los encargos más frecuentes, pero es donde más pesa el proyecto previo. En piedra o tapial el anclaje no se resuelve como en un tabique moderno, rara vez hay canalizaciones por donde pasar el cableado, y suele haber condicionantes de patrimonio o de estética que descartan soluciones a la vista. Se resuelve visitando la casa antes de presupuestar nada.
¿Trabajáis en viviendas unifamiliares y villas, o solo en obra grande?
También en vivienda particular: unifamiliares, villas, chalets y masías, tanto en reforma como en obra nueva. El procedimiento es el mismo que en un proyecto grande —visita técnica, cálculo de estructura y proyecto con el interiorista— porque lo que cambia es la escala, no lo que hay que resolver.
¿Qué pared aguanta una pantalla LED?
Como referencia, una pantalla ronda los 30 kg por metro cuadrado, así que una de 6 m² son unos 180 kg repartidos. Un muro de carga o una pared de fábrica lo asumen sin problema con el anclaje correcto. Un tabique de pladur no: necesita refuerzo o estructura propia, y eso se decide antes de comprar la pantalla, no después. Lo comprobamos en la visita técnica.
¿Sale más barato comprar la pantalla por mi cuenta y que me la monten?
Suele salir más caro, aunque el primer número parezca menor. La pantalla es una parte del coste: el resto es la estructura, el paso de instalaciones, la ventilación, el procesado de vídeo y el acabado. Si eso no está proyectado, aparece durante la obra y se resuelve mal o se rehace. En una vivienda terminada, rectificar un montaje mal dimensionado cuesta más que haberlo hecho bien de entrada, porque implica volver a abrir lo que ya estaba acabado.
Trabajamos con el estudio, no contra el proyecto.
Si hay interiorista o arquitecto, hablamos con ellos directamente. Nota: la gama concreta de acabados texturizados está pendiente de publicar, con referencias fotografiables.