Iglesias, parroquias y auditorios

Iglesias y
auditorios.

Es lo que más hacemos. Desde una parroquia que quiere que se lean los cantos desde el fondo hasta un auditorio de dos mil plazas con transmisión: pantalla, sonido e iluminación en un solo proyecto, con instalación y mantenimiento propios.

Lo que una iglesia necesita

Una iglesia
no es un escaparate

Tiene requisitos que no aparecen en ningún catálogo de pantallas, y valen igual para una parroquia de pueblo que para un auditorio grande. Estos son los que decidimos en cada proyecto.

Se ve desde la última fila y desde la primera

El pitch se elige por la distancia del espectador más cercano, no por el tamaño de la pantalla. Pagar por un pitch más fino del que la distancia justifica es tirar dinero; quedarse corto es que la primera fila vea píxeles.

Preparada para cámara y streaming

Una pantalla que se ve bien en el templo puede parpadear en la transmisión. En Casa de Dios se diseñó arquitectura específica para captura en 4K: sin eso, la emisión sale con bandas y batido de color.

Se aparta cuando la escenografía lo pide

Navidad, Semana Santa, teatro, conciertos. En Casa de Dios instalamos motores superiores para elevar y bajar la pantalla según el montaje. La pantalla se adapta al culto, no al contrario.

Con el sonido resuelto en el mismo proyecto

De veintiocho webs del sector que analizamos, solo tres resuelven pantalla y audio a la vez. Un templo necesita las dos cosas coordinadas: las entregamos en un solo proyecto y con una sola garantía.

Instalada sobre estructura calculada

Una pantalla de 16 metros pesa. Anclajes, estructura, alimentación eléctrica y a veces obra. Es ingeniería, no colgar un televisor.

Respetando el edificio

En una parroquia antigua, en piedra o con retablo, la pantalla no puede imponerse ni tocar lo que no debe. Se estudia dónde va, cómo se ancla sin dañar y si conviene que sea retirable — y si hay protección patrimonial, se cuenta con ella antes de proyectar nada.

También a escala de parroquia

No todo es un gran auditorio. Una capilla o un salón parroquial con presupuesto contenido se resuelve con una superficie pequeña bien dimensionada — y a veces con un televisor profesional, que también lo decimos.

Con repuestos disponibles en diez años

El fallo más caro no es el precio: es quedarse sin módulos de recambio a los tres años. Con marca propia Sistaled y presencia en once países, la continuidad está controlada.

Instalaciones

Instalaciones reales

Con cliente, país y datos técnicos donde los tenemos verificados. No hay fotografía de archivo: son instalaciones nuestras.

Los trece, con sus números

Puestos en fila se lee algo que por separado no se ve, y es la razón de que esta tabla esté aquí.

InstalaciónPaísPitchMedidas
Casa de DiosGuatemalaP416.5 × 3.5 m
Casa de FeEcuadorP3.9115 × 4 m
Ministerio EmmanuelEstados UnidosP3.9110 × 3 m
Iglesia Vino NuevoEstados UnidosP3.99 × 5 m ×2
Iglesia NGIMéxicoP3.9113 × 3 mCurva
Iglesia Conquistando FronterasMéxicoP3.9112 × 4 mCurva
Iglesia MVPEstados UnidosP3.915 × 3 m
Community ChurchEstados UnidosP2.56 × 2.5 m
EkklesiaBoliviaP3.9110 × 4 m
Iglesia Centro de AdoraciónCosta RicaP43.84 × 2.3 m ×2
Río PoderosoMéxicoP3.9114 × 3.5 mCurva
Iglesia Más VidaMéxicoP3.919 × 3 mCurva
Vertical ChurchEstados UnidosP3.96 × 3 m

Lo que dice esta tabla si la lees entera

Casi todas son P3.9, P3.91 o P4. No es pereza ni catálogo corto: es lo que pide una nave con bancos y distancias largas. Bajamos a P2.5 solo en salas donde la gente se sienta cerca. Cuando alguien ofrezca un P1.8 para un templo, esta tabla es la razón para preguntarle por qué.

Las trece están en América. En España tenemos la oficina EMEA en Barcelona y la primera instalación europea está por llegar — lo decimos aquí y no en la letra pequeña.

Preguntas frecuentes

Lo que pregunta
un comité

¿Qué pitch necesita nuestro templo?

Depende de la distancia del primer banco, no del tamaño del auditorio. Como referencia real: en Casa de Dios (Guatemala), con una pantalla de 16,5 × 3,5 m en un auditorio mayor, se instaló pitch 4. En Casa de Fe (Ecuador), 15 × 4 m con pitch 3,91. La visita técnica mide la distancia y la luz ambiente antes de recomendar nada.

¿Cuánto cuesta?

Depende del tamaño, el pitch y la estructura. Preferimos dar un rango tras conocer el espacio antes que un número que luego no se sostenga.

Somos una parroquia pequeña, ¿esto es para nosotros?

Sí. La escala cambia mucho —una capilla o un salón parroquial no necesita nada parecido a un auditorio de dos mil plazas— pero lo que hay que resolver es lo mismo: que se lea desde el último banco, que no moleste a la vista, que la megafonía se entienda y que el anclaje sea seguro. En parroquias con presupuesto ajustado muchas veces la respuesta correcta es una superficie pequeña, o incluso un televisor profesional, y lo decimos aunque signifique no vender pantalla.

¿Se puede instalar en una iglesia antigua o protegida?

Sí, pero es donde más pesa el proyecto previo. En piedra o en muro histórico el anclaje no se resuelve como en un tabique moderno, rara vez hay canalizaciones por donde pasar cableado, y si el edificio tiene protección patrimonial hay que contar con las autorizaciones que correspondan antes de tocar nada. Suele decidirse una solución reversible y discreta, que no compita con el retablo ni con la arquitectura.

¿Qué es mejor para una iglesia, un proyector o una pantalla LED?

El proyector es más barato y puede bastar en una nave con poca luz, pero tiene dos problemas conocidos en un templo: se lava en cuanto entra luz por las vidrieras, justo en las celebraciones de día, y necesita una superficie de proyección limpia que no siempre existe. La pantalla LED se ve con luz ambiente y no depende de la distancia de tiro, pero cuesta más. Si las celebraciones importantes son de día y entra luz natural, el LED suele compensar; si es una sala en penumbra y con uso ocasional, el proyector es una decisión sensata.

¿Sirve para proyectar los cantos y las lecturas?

Es el uso más habitual en parroquia, y condiciona el dimensionado más de lo que parece: el texto tiene que leerse desde el último banco, así que manda el tamaño de letra y el contraste, no la resolución. Con eso claro se elige la superficie mínima que funciona, que suele ser menor de lo que la gente supone. El contenido se prepara y se programa desde un ordenador corriente, y formamos a quien vaya a llevarlo.

¿Por qué no comprar una pantalla más barata?

Porque el coste real no es lo que se paga, sino lo que cuesta cuando falla. Un pitch mal elegido se ve pixelado desde las primeras filas. Un brillo insuficiente deja la pantalla invisible con luz de mediodía entrando por los ventanales. Y un proveedor sin representación local deja la instalación sin repuestos: una pantalla sin módulos de recambio es chatarra. Ahorrarse unos pocos euros puede costar miles.

¿Sirve para transmitir el servicio?

Sí, pero hay que preverlo desde el proyecto. Para captura por cámara se trabaja con 3.840 Hz de tasa de refresco como mínimo. Y hay un detalle que se escapa en casi todas las fichas técnicas: 3.840 Hz no garantizan por sí solos una imagen limpia en cámara, porque el refresco dice cada cuánto se actualiza la imagen, no cómo se regula el brillo. Un panel con refresco alto y frecuencia de atenuación baja sigue parpadeando en la emisión. Es hardware: no se corrige con una actualización ni ajustando la cámara, así que tiene que estar en el presupuesto desde el principio.

¿La pantalla va a empeorar el sonido del templo?

Puede, y casi nadie lo pregunta. Una superficie LED grande es acústicamente reflectante y suele ocupar el frontal, que es justo donde el sistema de audio quería estar. En una nave de piedra o yeso con techos altos, la reverberación que hace majestuoso el canto es la que convierte la predicación en un eco desde la fila doce: por encima de un segundo o segundo y pico de reverberación, seguir un sermón cuesta trabajo. Y el sermón es la mayor parte del servicio. Por eso entregamos imagen, sonido e iluminación en un solo proyecto: en un templo son el mismo problema, no tres.

¿Nos conviene una pantalla LED o un televisor grande?

Lo decimos aunque signifique no vender pantalla: si la sala es pequeña y basta con una superficie del orden de cien pulgadas, un televisor profesional suele salir más a cuenta. El LED empieza a ganar cuando hace falta más superficie de la que da un panel, cuando entra luz natural fuerte por vidrieras o ventanales —el televisor las refleja y el LED no— o cuando la forma no es un rectángulo estándar, que es el caso de las cuatro pantallas curvas que hemos instalado.

¿Quién diseña cómo queda integrado en el templo?

Arquitectos especializados en audiovisual, en nuestra plantilla. No solo calculan dónde cabe la pantalla: diseñan cómo la imagen, el sonido y la luz funcionan juntos en ese espacio concreto, con su acústica, su altura y su luz natural. Es la diferencia entre colgar una pantalla y proyectar la sala entera — y explica por qué un templo con buena pantalla puede seguir sonando mal si nadie pensó en el conjunto.

¿Quién se encarga de la instalación?

Nuestro propio equipo. Los técnicos e instaladores de SISTASA están en plantilla en los once países donde operamos, no subcontratados. Cubrimos la cadena completa: asesoramiento, proyecto, estructura, instalación, calibración, formación del equipo de medios y mantenimiento. Importa porque quien monta la pantalla es el mismo que vuelve si algo falla, y responde ante SISTASA — no ante una empresa intermedia que puede haber dejado de trabajar con nosotros el año que viene.

¿Y si se rompe un módulo dentro de tres años?

Se sustituye, y lo hacemos nosotros. Aquí hay una diferencia que conviene entender antes de comparar presupuestos: la garantía la damos nosotros, no el fabricante. Con un importador, una avería significa abrir una reclamación, esperar respuesta al otro lado del mundo y que el intermediario haga de mensajero sin poder decidir nada. Con SISTASA se llama a SISTASA. Y tenemos stock propio de repuestos, así que el módulo sale de nuestro almacén y no de un pedido a fábrica: sin stock, cualquier garantía se mide en meses de pantalla apagada. [Pendiente de publicar: años exactos de garantía y plazo de respuesta comprometido por país.]

Visita técnica antes de cualquier presupuesto.

Medimos la distancia de los bancos, la luz que entra, la altura disponible y cómo se usa el escenario. Sin esos datos, cualquier cifra es una suposición — y una suposición en una compra de este tamaño sale cara.

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