Iglesias y auditorios

13 templos.
6 países.

Es lo que más hacemos. Pantalla, sonido e iluminación en auditorios de culto de Guatemala, México, Estados Unidos, Costa Rica, Ecuador y Bolivia — con instalación y mantenimiento propios.

Lo que un templo necesita

Un auditorio de culto
no es un escaparate

Tiene requisitos que no aparecen en ningún catálogo de pantallas. Estos son los seis que decidimos en cada proyecto.

Se ve desde la última fila y desde la primera

El pitch se elige por la distancia del espectador más cercano, no por el tamaño de la pantalla. Pagar por un pitch más fino del que la distancia justifica es tirar dinero; quedarse corto es que la primera fila vea píxeles.

Preparada para cámara y streaming

Una pantalla que se ve bien en el templo puede parpadear en la transmisión. En Casa de Dios se diseñó arquitectura específica para captura en 4K: sin eso, la emisión sale con bandas y batido de color.

Se aparta cuando la escenografía lo pide

Navidad, Semana Santa, teatro, conciertos. En Casa de Dios instalamos motores superiores para elevar y bajar la pantalla según el montaje. La pantalla se adapta al culto, no al contrario.

Con el sonido resuelto en el mismo proyecto

De veintiocho webs del sector que analizamos, solo tres resuelven pantalla y audio a la vez. Un templo necesita las dos cosas coordinadas: con Amate Audio las entregamos en un solo proyecto y una sola garantía.

Instalada sobre estructura calculada

Una pantalla de 16 metros pesa. Anclajes, estructura, alimentación eléctrica y a veces obra. Es ingeniería, no colgar un televisor.

Con repuestos disponibles en diez años

El fallo más caro no es el precio: es quedarse sin módulos de recambio a los tres años. Con marca propia Sistaled y presencia en seis países, la continuidad está controlada.

Preguntas frecuentes

Lo que pregunta
un comité

¿Qué pitch necesita nuestro templo?

Depende de la distancia del primer banco, no del tamaño del auditorio. Como referencia real: en Casa de Dios (Guatemala), con una pantalla de 16,5 × 3,5 m en un auditorio mayor, se instaló pitch 4. En Casa de Fe (Ecuador), 15 × 4 m con pitch 3,91. La visita técnica mide la distancia y la luz ambiente antes de recomendar nada.

¿Cuánto cuesta?

Depende del tamaño, el pitch y la estructura. Preferimos dar un rango tras conocer el espacio antes que un número que luego no se sostenga.

¿Por qué no comprar una pantalla más barata?

Porque el coste real no es lo que se paga, sino lo que cuesta cuando falla. Un pitch mal elegido se ve pixelado desde las primeras filas. Un brillo insuficiente deja la pantalla invisible con luz de mediodía entrando por los ventanales. Y un proveedor sin representación local deja la instalación sin repuestos: una pantalla sin módulos de recambio es chatarra. Ahorrarse unos pocos euros puede costar miles.

¿Sirve para transmitir el servicio?

Sí, pero hay que preverlo desde el proyecto. La tasa de refresco y la configuración deben ser compatibles con la cámara, o la emisión sale con bandas. Se define antes de instalar, no después.

¿Quién diseña cómo queda integrado en el templo?

Arquitectos especializados en audiovisual, en nuestra plantilla. No solo calculan dónde cabe la pantalla: diseñan cómo la imagen, el sonido y la luz funcionan juntos en ese espacio concreto, con su acústica, su altura y su luz natural. Es la diferencia entre colgar una pantalla y proyectar la sala entera — y explica por qué un templo con buena pantalla puede seguir sonando mal si nadie pensó en el conjunto.

¿Quién se encarga de la instalación?

Nuestro propio equipo. Los técnicos e instaladores de SISTASA están en plantilla en los siete países donde operamos, no subcontratados. Cubrimos la cadena completa: asesoramiento, proyecto, estructura, instalación, calibración, formación del equipo de medios y mantenimiento. Importa porque quien monta la pantalla es el mismo que vuelve si algo falla, y responde ante SISTASA — no ante una empresa intermedia que puede haber dejado de trabajar con nosotros el año que viene.

¿Y si se rompe un módulo dentro de tres años?

Se sustituye, y lo hacemos nosotros. Aquí hay una diferencia que conviene entender antes de comparar presupuestos: la garantía la damos nosotros, no el fabricante. Con un importador, una avería significa abrir una reclamación, esperar respuesta al otro lado del mundo y que el intermediario haga de mensajero sin poder decidir nada. Con SISTASA se llama a SISTASA. Y tenemos stock propio de repuestos, así que el módulo sale de nuestro almacén y no de un pedido a fábrica: sin stock, cualquier garantía se mide en meses de pantalla apagada. [Pendiente de publicar: años exactos de garantía y plazo de respuesta comprometido por país.]

Visita técnica antes de cualquier presupuesto.

Medimos la distancia de los bancos, la luz que entra, la altura disponible y cómo se usa el escenario. Sin esos datos, cualquier cifra es una suposición — y una suposición en una compra de este tamaño sale cara.

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