Que impresione
sin desentonar
En un hotel la pantalla tiene dos trabajos opuestos: llamar la atención en recepción y en el salón de eventos, y no molestar en las zonas donde el huésped busca calma. Con Smart Surface LED, la tecnología deja de competir con el diseño del espacio.
Lo que pide
un hotel
Aquí no decide un técnico: decide dirección con el interiorista al lado. La conversación es de acabado, no de especificaciones.
Smart Surface: se integra en el material
Una superficie LED que forma parte del revestimiento en lugar de interrumpirlo. Es lo que hace viable poner una pantalla grande en un lobby cuidado sin que parezca un añadido.
Discreta cuando está apagada
La mayor parte del tiempo la pantalla está en reposo. Si en ese estado se ve un rectángulo negro en mitad del lobby, el proyecto ha fallado por bonito que sea encendido.
El salón de eventos, rentable todo el año
Una pantalla fija en el salón evita alquilar equipo en cada boda, congreso o presentación — y permite vender el espacio como sala equipada, que se cobra distinto.
Información al huésped sin cartelería
Horarios, actividades, restaurante, clima, vuelos. Se actualiza en remoto y en varios idiomas, sin cartelitos impresos que envejecen mal en un hotel de categoría.
Silenciosa
En un lobby o una sala de reuniones un ventilador se oye. La disipación pasiva no es un detalle técnico aquí: es un requisito.
Mantenimiento sin molestar al huésped
Acceso previsto desde el diseño y stock propio de repuestos, para intervenir rápido y en horario que no afecte a la operación del hotel.
Lo que pregunta
una dirección de hotel
¿Se puede integrar sin que parezca una pantalla?
Sí, y en un hotel de categoría suele ser el requisito principal. Las superficies LED se integran enrasadas en el paramento, sin marco visible, de modo que apagadas leen como parte del revestimiento y no como un televisor colgado. Es la diferencia entre añadir tecnología a un espacio y diseñarla dentro de él.
¿Qué se ve cuando está apagada?
Es la pregunta que casi nadie hace y la que más importa en un hall de hotel: una pantalla convencional apagada es un rectángulo negro brillante que refleja. Se resuelve con acabado y con el tratamiento de la superficie, y hay que decidirlo antes de comprar, no después. En el showroom se puede ver la diferencia en persona.
¿Hace ruido? En una zona noble no puede oírse nada.
Las instalaciones para interior de categoría se resuelven con disipación pasiva, sin ventiladores. Donde el equipo sí necesita ventilación, se aleja del espacio noble y se trata acústicamente. Es parte del proyecto: un zumbido constante en recepción arruina una instalación por lo demás impecable.
¿Se puede instalar con el hotel abierto?
Casi siempre, trabajando por fases y fuera de las horas de mayor ocupación. Lo planificamos con dirección antes de empezar: en hostelería el coste real de una obra no es la obra, son las noches que no se pueden vender.
¿Quién gestiona el contenido del día a día?
Vuestro equipo, desde un navegador, y os formamos. Se programa por franjas —bienvenida, eventos del día, información de servicios— y se cambia sin llamar a nadie. Si preferís despreocuparos, también podemos llevar la gestión nosotros.
¿Y el sonido de las zonas comunes?
Entra en el mismo proyecto. Audio profesional dimensionado por zonas, que es lo que evita el problema clásico de la megafonía genérica: sonar demasiado alto junto al altavoz y no oírse tres metros más allá. Imagen y sonido con un solo responsable.
Trabajamos con vuestro interiorista.
Si hay estudio de interiorismo o arquitecto en el proyecto, hablamos con ellos directamente: nuestros arquitectos audiovisuales están en plantilla y entienden un plano.