Que se vea
desde la acera
Pantallas LED para el escaparate de una tienda, una peluquería, una farmacia, una agencia de viajes o una autoescuela. El escaparate trabaja las veinticuatro horas y es el único soporte que ya has pagado con el alquiler del local.
Lo que decide
que funcione
Un rótulo se pone una vez y se queda igual cinco años. Una pantalla cambia con la temporada, la promoción o la hora del día — y por eso hay que acertar en tres cosas antes de comprar.
Brillo suficiente para el sol
Es lo que decide si se ve o no, y donde más se falla. Un televisor puesto en el escaparate se lava en cuanto le da la luz de la calle, justo a la hora en que pasa la gente. Un escaparate que da al sol necesita gama de exterior aunque la pantalla esté por dentro del cristal.
La medida la manda el cristal
Los módulos se combinan, así que la pantalla se hace a la medida del hueco: una tira alargada sobre el escaparate, un panel vertical junto a la puerta o el cristal entero. No se compra por pulgadas como un televisor.
Se ve de cerca, así que el pitch importa
En la acera se mira desde dos o tres metros, no desde veinte. Eso pide un pitch más fino que una valla de carretera — y es la diferencia entre un texto legible y un texto con los puntos marcados.
Cambiarlo tú mismo, sin depender de nadie
Precios, promociones, horarios o el cartel de rebajas se cambian desde el móvil en un minuto. Es la diferencia real con el vinilo: no hay que pedir presupuesto ni esperar a que venga alguien.
Encendida todo el día, todos los días
Un escaparate trabaja doce o catorce horas diarias. Una pantalla profesional está hecha para ese uso continuo; un televisor doméstico se degrada y acaba con el panel marcado.
Permisos y ordenanza municipal
En muchos municipios los elementos luminosos en fachada y los rótulos tienen ordenanza propia, y en casco histórico las limitaciones son mayores. Conviene comprobarlo antes de comprar, no después de montarlo.
Lo que pregunta
quien tiene la tienda
¿Se ve una pantalla LED en el escaparate con el sol de frente?
Si es de gama exterior, sí. Es el punto que decide la compra y el que más se falla: un televisor o un monitor normal puesto tras el cristal se lava en cuanto le da la luz directa, que es justo la hora de más paso. Si el escaparate está orientado al sol hace falta brillo alto aunque la pantalla vaya por dentro; si da a una calle estrecha o a sombra permanente, el requisito baja bastante y el proyecto se abarata.
¿Qué tamaño de pantalla LED necesito para mi escaparate?
No se elige por pulgadas: los módulos se combinan y la pantalla se hace a la medida del hueco. Lo habitual es aprovechar el ancho del escaparate con una franja horizontal, o montar un panel vertical junto a la entrada. Lo que sí conviene es no llenar todo el cristal: si la pantalla tapa el interior del local, se pierde el escaparate como tal.
¿Es mejor una pantalla LED o un rótulo luminoso normal?
Depende de si el mensaje cambia. Un rótulo con el nombre del negocio no necesita ser una pantalla: es más barato y dura años. La pantalla compensa cuando hay algo que cambiar —precios, promociones, temporada, horarios— o cuando quieres captar a quien pasa con contenido en movimiento. Si el cartel va a decir siempre lo mismo, un rótulo es la opción sensata y lo decimos aunque signifique no vender pantalla.
¿Puedo cambiar yo el contenido o depende del instalador?
Lo cambias tú, desde el móvil o el ordenador, sin llamar a nadie. Se programa una vez por franjas —mañana, tarde, festivos— y funciona solo, y los cambios puntuales se hacen en un minuto. En el montaje formamos a quien vaya a llevarlo.
¿Hace falta permiso del ayuntamiento para poner una pantalla en el escaparate?
Depende del municipio y de si la pantalla va por dentro del cristal o sobresale en fachada. Muchos ayuntamientos regulan los elementos luminosos por ordenanza —brillo, horario, parpadeo— y en casco histórico o en edificio protegido las limitaciones son bastante mayores. Es una comprobación previa que conviene hacer antes de comprar nada: lo tratamos en las guías de permisos y de normativa.
¿Consume mucho tenerla encendida todo el día?
Menos de lo que se supone, porque el consumo depende del brillo y del contenido: el dato de catálogo es el pico a blanco pleno, que en uso normal no se alcanza casi nunca. Para un escaparate pequeño el gasto eléctrico es una partida menor frente al alquiler del local. En la calculadora de coste puedes ver la estimación con tus horas reales de apertura.
Pasamos a ver el escaparate y te decimos qué encaja.
Cómo le da la luz, desde dónde se mira y qué quieres contar. Con eso proponemos medida, brillo y ubicación — y si con un rótulo normal te vale, también te lo decimos.