La sala donde
se decide
Recepciones, salas de juntas, salas de control y auditorios. Con audio e iluminación en el mismo proyecto, porque una reunión con buena imagen y mal sonido es una reunión mala.
Lo que importa
en un espacio de trabajo
Aquí la pantalla se usa todos los días y por gente que no es técnica. Que funcione sin pensar es el requisito, no una virtud.
Se ve bien de cerca
En una sala de juntas el primero está a dos o tres metros. Eso obliga a un pitch fino: por debajo de esa distancia, una pantalla de auditorio se ve pixelada. El simulador de la web lo calcula en dos campos.
Funciona con lo que ya tenéis
Videoconferencia, portátiles, sistema de reservas. La pantalla se integra con la infraestructura existente en lugar de obligar a cambiarla.
Se enciende y ya está
Sin técnico presente ni instrucciones pegadas en la mesa. Si hace falta que alguien venga a poner en marcha una reunión, la instalación está mal hecha.
Con el sonido resuelto
Audio profesional dimensionado para la sala. Es lo que más se descuida y lo primero que se nota: la imagen se perdona, el sonido malo no.
Salas de control 24/7
Para operación continua hacen falta pantallas industriales con redundancia y refresco alto. No es el mismo producto que una recepción, aunque lo parezca en el catálogo.
Mantenimiento con respuesta
Si la pantalla de la sala principal falla el día de un consejo, hace falta alguien que venga. Técnicos en plantilla en los once países donde operamos, y garantía asumida por nosotros.
Un entorno más exigente que una sala de juntas
Un plató de televisión pide más que una oficina: la cámara detecta el parpadeo y las diferencias de color que el ojo perdona. Si la pantalla aguanta ahí, aguanta en una sala de consejo.
Lo que pregunta
un comité de dirección
¿Pantalla LED o un televisor grande para la sala de juntas?
Por debajo de 100 pulgadas, un televisor profesional suele salir más a cuenta y lo decimos. El LED gana cuando se necesita más superficie de la que da un panel, cuando hay luz ambiente fuerte —un televisor refleja las ventanas y el LED no— o cuando la forma no es rectangular. Si tu sala se resuelve con un televisor, te lo diremos antes de venderte otra cosa.
¿Qué pitch necesita una sala de juntas?
La regla práctica: la distancia mínima cómoda en metros es aproximadamente el pitch en milímetros. Si el primero se sienta a tres metros, un P2.5 se ve perfecto y un P4 empieza a mostrar puntos. En salas pequeñas usamos pitch fino —P1.5 a P2.5— porque aquí se leen hojas de cálculo, no se ve un concierto. El simulador de la web lo calcula con dos datos.
¿Funciona con Teams, Zoom o Google Meet?
Sí. La pantalla es una salida de vídeo estándar: se conecta al equipo de sala que ya tengas. Lo que hay que dimensionar bien es lo de alrededor —cámara, micrófonos y procesado— porque una pantalla excelente con audio malo da una reunión mala. Por eso proponemos imagen y sonido en el mismo proyecto.
¿Sale en cámara sin parpadeo?
Con tasa de refresco alta, sí. Es la diferencia entre una pantalla de sala y una apta para grabar o retransmitir: la cámara capta el barrido que el ojo no ve y aparecen bandas. Si vais a grabar en la sala, decidlo desde el principio, porque condiciona la electrónica. El set de Enlace TV que se ve arriba es exactamente ese caso.
¿Quién la maneja el día a día?
Cualquiera. Se enciende y funciona: si hace falta un técnico para empezar una reunión, la instalación está mal hecha. Dejamos la sala configurada y damos formación al equipo que la va a usar, no un manual de cien páginas.
¿Y si falla el día del consejo?
Nos llamas y vamos. Técnicos e instaladores en plantilla en los once países donde operamos, stock propio de repuestos y la garantía asumida por SISTASA, no por un fabricante al otro lado del mundo. Es la diferencia entre tener garantía y que te resuelvan el problema.
Enséñanos la sala y decimos qué necesita.
Medidas, distancia del primer asiento, luz que entra y qué equipo hay ya instalado. Con eso proponemos pantalla, sonido e integración.
