La sala donde
se decide
Recepciones, salas de juntas, salas de control y auditorios. Con audio e iluminación en el mismo proyecto, porque una reunión con buena imagen y mal sonido es una reunión mala.
Lo que importa
en un espacio de trabajo
Aquí la pantalla se usa todos los días y por gente que no es técnica. Que funcione sin pensar es el requisito, no una virtud.
Se ve bien de cerca
En una sala de juntas el primero está a dos o tres metros. Eso obliga a un pitch fino: por debajo de esa distancia, una pantalla de auditorio se ve pixelada. El simulador de la web lo calcula en dos campos.
Funciona con lo que ya tenéis
Videoconferencia, portátiles, sistema de reservas. La pantalla se integra con la infraestructura existente en lugar de obligar a cambiarla.
Se enciende y ya está
Sin técnico presente ni instrucciones pegadas en la mesa. Si hace falta que alguien venga a poner en marcha una reunión, la instalación está mal hecha.
Con el sonido resuelto
Audio Amate dimensionado para la sala. Es lo que más se descuida y lo primero que se nota: la imagen se perdona, el sonido malo no.
Salas de control 24/7
Para operación continua hacen falta pantallas industriales con redundancia y refresco alto. No es el mismo producto que una recepción, aunque lo parezca en el catálogo.
Mantenimiento con respuesta
Si la pantalla de la sala principal falla el día de un consejo, hace falta alguien que venga. Técnicos en plantilla en los siete países donde operamos, y garantía asumida por nosotros.
Enséñanos la sala y decimos qué necesita.
Medidas, distancia del primer asiento, luz que entra y qué equipo hay ya instalado. Con eso proponemos pantalla, sonido e integración.