Que se vea
desde la última fila
Aulas magnas, auditorios y espacios de campus. Instalamos en la Universidad Rafael Landívar, y el reto es siempre el mismo: un aforo grande donde nadie debe quedarse sin ver ni sin oír.
Lo que pide
un aula magna
Un auditorio universitario se parece más a un templo que a una oficina: mucho aforo, distancias largas y uso por personas distintas cada día.
Legible a treinta metros
El pitch se elige por la primera fila, pero el tamaño lo decide la última. Una diapositiva con texto pequeño proyectada en una pantalla mal dimensionada no se lee desde el fondo, y ese es el fallo más común.
Preparada para grabar y emitir
Clases grabadas, actos institucionales, streaming. Si la tasa de refresco no está pensada para cámara, la grabación sale con bandas. Se define antes de instalar.
Manejable por cualquiera
En un aula magna el equipo lo opera un profesor distinto cada día, o personal de conserjería. Formamos al equipo y dejamos el manejo reducido a lo imprescindible.
Con el sonido de la sala resuelto
Un auditorio grande tiene problemas acústicos que ninguna pantalla arregla. Con audio profesional en el mismo proyecto y arquitectos audiovisuales que miran el conjunto, no solo la imagen.
Uso intensivo, no ocasional
Muchas horas al día durante el curso. La pantalla se dimensiona para eso, no para encenderse en actos puntuales.
Compra pública y por comité
Presupuesto aprobado, plazos administrativos y varias personas decidiendo. Entregamos documentación técnica para el expediente y propuestas que se sostienen ante una junta.
Educación instalada
Universidad Rafael Landívar, campus de Quetzaltenango (Guatemala): 3,84 × 1,92 m con pitch 6, entregada en 2019.
Lo que pregunta
un centro educativo
¿Pizarra interactiva o pantalla LED?
Son dos cosas distintas y no compiten. La pizarra interactiva es para el aula: hasta cien pulgadas, táctil, para trabajar sobre el contenido. La pantalla LED es para salón de actos, hall o auditorio, donde hace falta superficie que se vea desde el fondo. Muchos centros acaban con las dos, cada una en su sitio.
¿Se ve bien desde la última fila del salón de actos?
Esa es justo la medida que hay que tomar. Lo que decide el pitch es la distancia del primero, no la del último: quien se sienta en primera fila a cuatro metros necesita un pitch que a esa distancia no muestre puntos. El tamaño de la pantalla es lo que resuelve al de la última fila. Son dos cálculos distintos y los hacemos los dos en la visita técnica.
¿Sirve para retransmitir actos por streaming?
Sí, pero hay que decirlo antes de comprar. Una pantalla que se ve perfecta en la sala puede salir con bandas en la cámara si la tasa de refresco es baja. Para graduaciones, congresos o clases retransmitidas hace falta refresco alto, y eso condiciona la electrónica que se instala.
¿Preparáis la documentación para un expediente de compra?
Sí: dimensiones, cargas, consumos, certificados y ficha técnica para el pliego. Es lo que suele frenar una compra pública o de patronato, más que el precio. Si hay pliego publicado, lo leemos antes de proponer nada.
¿Cuánto consume y cuánto cuesta tenerla encendida?
Mucho menos de lo que la gente supone, porque el consumo real depende del contenido: una pantalla mostrando fondo oscuro con texto consume una fracción de su máximo. El dato de la ficha es el pico a blanco pleno, que en uso normal no se alcanza casi nunca. Damos la estimación con el contenido que vayáis a mostrar de verdad.
¿Quién la maneja, si en el centro no hay técnico audiovisual?
Está pensada para que la use el personal del centro: se enciende y funciona, y el contenido se cambia desde un navegador. Damos formación al equipo cuando entregamos. Si algo falla, tenemos técnicos en plantilla y stock propio de repuestos.
Cuéntanos el aforo y la distancia del último asiento.
Con eso dimensionamos pantalla y sonido, y preparamos la documentación técnica que pide un expediente de compra.
