Aguantar la calle
y ganarle al sol
Fachadas, vallas, tótems y estadios. Una pantalla de exterior compite con la luz del día y vive a la intemperie todo el año: aquí lo que decide no es la resolución, es el brillo y la estanqueidad.
Lo que aguanta
estar fuera
El error más caro del sector es instalar una pantalla de interior mirando a la calle. No falla el primer día: falla con la primera tormenta o el primer mediodía de julio.
Visible con sol directo
El brillo de exterior se mide en miles de nits, no en cientos. Y con regulación automática, porque la misma pantalla que hay que ver a mediodía deslumbra de noche.
Estanqueidad certificada
Lluvia, polvo y humedad todo el año. La certificación de protección no es un detalle del folleto: es lo que separa una instalación que dura de una que se estropea el primer invierno.
Disipación sin ventiladores
Un ventilador es una pieza móvil que se ensucia y se para. La disipación pasiva bien diseñada aguanta más y no necesita mantenimiento.
Estructura calculada
Una pantalla en fachada está sometida a viento y suele necesitar licencia municipal. Nuestros arquitectos audiovisuales dimensionan cargas y anclajes antes de que nadie firme.
Seis tipos de gabinete
Slim para fachada, STD para instalación fija, Rental para eventos, Magnesio para colgado ligero, Moving para escenografía que se desplaza y Transparente para cristaleras.
Contenido cambiado en remoto
Con gestión remota se programa desde un navegador sin desplazarse a la pantalla. En un circuito de varias vallas es lo que hace que la campaña sea rentable.
El emplazamiento decide la pantalla.
Dinos dónde va, a qué distancia pasa la gente y cómo le da el sol. Con eso dimensionamos brillo, pitch y estructura, y decimos qué licencia hará falta.